Número 44, enero 2004

Anda saltando cual cabra hispana, pero al estilo japonés (lento, seguro y confiado), tan a gusto entre piedra y piedra. Está en España, esperando "noticias de Dios", aprovechando el tiempo, construyendo, buscando, encontrando, disfrutando, pensando, aportando, recibiendo, aprendiendo... y esculpiendo para el mundo, contribuyendo a terminar la obra de Gaudí. Llevándonos a través de su obra de lo humano a lo divino, con la sencillez de una línea

"En solitario, la tecnología, la ciencia y el arte no saben a dónde ir"

Calibán.- En titulares, usted es "el japonés convertido al catolicismo por la obra de Gaudí". ¿Qué le parece?

Etsuro Sotoo.- Bueno, no es que me guste mucho (risas), pero cada uno es cada uno... Mi conversión al catolicismo, para mí, fue sólo entre Dios y yo. No imaginaba tanto revuelo. Yo, por ejemplo, quería una ceremonia de bautismo muy sencilla, simplemente para dar gracias a Dios, pero la noticia se convirtió en un fenómeno y mucha gente quiso participar y acompañarme ese día... y lo agradezco.

C.- Tal como andan las cosas, que si políticamente correcto esto, que si lo otro incorrecto... es usted un valiente haciendo tan pública su fe.

ES.- Hombre, hoy en día no parece que nada sea políticamente correcto. Y esto es culpa de que la ciencia y la religión están cada vez más alejadas, no se entienden unidas, ¡Increíble, un científico, un ingeniero, un artista creyente! No se cuánto tardaremos en darnos cuenta de que, en solitario, la tecnología, la ciencia, el arte, no saben a dónde ir.

C.- Supongo que deben verse como simples instrumentos del hombre para un determinado fin...

ES.- Es como un carpintero que debe aprender cómo utiliza el cepillo, si no, se hará daño con él. Hoy tenemos avances tecnológicos que utilizamos sin control, y te hablo desde Internet a la energía nuclear y sus residuos... casi sin darnos cuenta nos infligimos daños a nosotros, a los que nos rodean, a la tierra... Porque la naturaleza puede vivir muy bien sin nosotros, pero nosotros sin ella, no.

C.- ¿Y a través del arte, se puede encontrar a Dios?

ES.- Para responder, antes debes preguntarte: ¿qué es el arte? El arte tal como lo conocemos es complicado, cuanto más complicado más se vende, y desgraciadamente el dinero mueve el mundo, lo maneja a su antojo. No vemos el arte más que como un vehículo para adquirir dinero y, en consecuencia, poder.

Tantas cosas hemos inventado y tan pocas hemos entendido en realidad... Te pongo un ejemplo, el tiempo. Se supone que todos y cada uno gozamos de las mismas 24 horas de tiempo al día, pero no es así, yo disfruto y sufro con algo muy diferente a lo que te hace a ti disfrutar o sufrir. Empleamos nuestro espacio de mil maneras distintas, no tenemos el mismo tiempo. Este tipo de confusiones son muy comunes y ocurren con demasiados conceptos en la actualidad. Por eso, como decía Gaudí, debemos ser originales, y original es el que vuelve al origen... debemos volver.

C.- ¿El origen del hombre, de la vida?

ES.- Sí. Gaudí también decía que nosotros no podemos crear, tan sólo encontrar. Y con lo que encontramos vamos construyendo caminos, que si son equivocados tienen que desandarse para volver a empezarlos correctamente.

C.- Pero el gran error el de este siglo, la soberbia, nos impide reconocer las equivocaciones y desandar nada. Todo nos pertenece y podemos hacer con ello lo que queramos.

ES.- De acuerdo, hagámoslo... pero lo que se nos ha dado es para vivirlo, aprovecharlo y no para perderlo.

C.- ¿Cree que gran parte de la gente más joven, que tanto gusta del aprovechamiento del "tiempo", no se equivoca en el concepto y confunde el gasto de su tiempo consumiendo frenéticamente, con la realización personal? ¿Qué va a pasar en el futuro?

ES.- Mi nombre, Etsuro, significa hombre feliz. Yo soy optimista, y siempre procuro ponerme en positivo. Los jóvenes sólo son las víctimas de lo que está ocurriendo en los últimos 50 años... más bien en los últimos cinco siglos... Desde que el hombre comienza a ver que es capaz de acercarse a Dios, e incluso superarlo, ahí comienza el fallo y se inicia esta crisis de siglos en la que parece que ahora estamos tocando fondo.