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Georgiana Higueras
Editorial Peninsula
LO BUENO DE LA AUTORA de este libro es que no usa el procedimiento de Paul Theroux en su obra En el gallo de Hierro, para hablarnos de China. El autor norteamericano aprovechó un año sabático en 1986 para recorrerse de punta a cabo la geografía de este país deslumbrante y escribir un sobresaliente libro de notas de viaje. Pero es que nuestra española estudió allí y lo sabe todo de China y los chinos por sus años de convivencia entre ellos. El libro se subtitula La venganza del dragón, porque Georgina afirma que al país le llega la hora de espabilarse después de siglos de postración y de presencia secundaria. Pero hay un lastre incómodo del que no puede desprenderse y es el de la herencia comunista y el de las patéticas, aterradoras y devastadoras consecuencias que tuvo la revolución cultural de Mao. El progreso lo han convertido en un depredador desarrollo económico, y la religión la han metamorfoseado en una adoración ultranacionalista por la patria. La autora dice que el culto a la bandera es excesivo, que no puedes subirte a un taxi sin que te pongan en la radio la célebre canción Wo ai Zhongguo (Yo amo China). Y como numerosos dirigentes del partido en el poder se han visto dañados por la política imperialista de los EEUU, ahora les toca a ellos poner los puntos sobre las íes. De ahí que hayan nacido libros, que arrasan en las librerías, con el título "China puede decir no", que alude a la necesidad de replegarse sobre sí misma y abandonar dependencias foráneas. Nadie anda seguro de si el deseo de su integridad territorial vaya a afectar a la voracidad por países como Filipinas, Vietnam o Malasia, por eso han nacido acuerdos que mantengan a los perros atados y bien atados. Uno de los apartados más interesantes de China es el dedicado a la presa de las tres gargantas. Una obra faraónica que exige que 13 ciudades, 140 pueblos y 1.500 aldeas desaparezcan. Hablamos del desplazamiento de 1.200.000 personas. Y todo esto porque al gobierno se le ha metido en la cabeza su propósito autárquico de independencia económica y autoabastecimiento con un proyecto que atenta contra la dignidad de miles de familias. Para el gobierno es la clave del desarrollo interior del país, para las gentes es una amenaza para sus vidas. Las luces y las sombras aquí, en China, la venganza del dragón.
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E. Hemingway
Editorial Debate
EL QUE SÓLO SE HAYA LEÍDO El viejo y el mar se ha quedado cojo en su inspección de la literatura de uno de los monstruos de la ficción norteamericana como es Hemingway. Por eso hablamos de Fiesta, novela que acaba de editar Debate. La obra es un homenaje a la pasión del autor por los toros y por la descripción de esa generación deshecha tras la primera Guerra Mundial. Un mundo de amores imposibles y alcohol. Por cierto, no existe una sola página en la que el whisky, el vodka o la ginebra no sean los protagonistas absolutos de las conversaciones entre esa pandilla de desahuciados. Y el alcohol los mina, y ellos lo saben, les impide la ironía y la piedad. "Eres un periodista expatriado -le reprocha uno de los protagonistas a su amigo-. Tendrías que empezar a ser irónico, a mostrar sentido del humor desde el primer momento en que saltas de la cama. Deberías despertar con la boca llena de piedad. Eres un expatriado. Has perdido el contacto con la tierra. Te has vuelto un cursi. El falso estilo de vida europeo te ha llevado a la ruina moral. Te matas bebiendo. Estás obsesionado por el sexo. Eres un expatriado". Los protagonistas están cargados de cosmopolitismo pero andan rotos por dentro. Hay una apetencia incómoda por la desidia, por no saber a dónde ir y al final... la soledad. Por cierto, si uno no sabe apreciar el jazz no podrá entender en su plenitud los diálogos marcados por las frases rotas, las inconveniencias, las sorpresas, etc.
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