Número 45, febrero 2004

Una de las razones más claras para echar un vistazo a Thirteen es por ver una película que habla de la verdad y nada más que de la verdad. Muchos padres ingenuos siguen pensando que sus hijos andan con pistolitas y barbies cuando hace ya tiempo que han rebasado la delgada línea roja de la madurez. Una madurez violenta, que les viene grande, porque no tienen criterios de elección y se dejan llevar por la primera moda o por el primer consejo. Yo no soy madre porque por ahora es implanteable en mi vida, pero creo que no hay que ser muy avispada para darse cuenta de que a tu hijo/a se le empieza a cambiar el chip cuando comienza con silencios extraños, con respuestas que no cuadran, con intentos de preservar por encima de todo su propio mundo en el que nadie puede entrar... Es el dilema del padre de Buscando a Nemo: tiene que saber dar libertad pero al mismo tiempo mostrar a su hijo su preocupación, su incondicionalidad, y que él se dé cuenta.

Lourdes Pérez


El doctor Gunther Von Hagens me parece uno de esos monstruos vivos más crueles que ha dado la medicina. Sus autopsias en directo, que provocan las vomitonas de muchos de los asistentes, son un mero mercado para el morbo. La BBC se prestó hace unos meses a emitir uno de sus trabajos en directo. ¿Es qué nadie es capaz de decirle a este buen señor que actúa siempre con un gorro negro de malote de película de serie negra, que respete el cuerpo de los difuntos? ¡Cómo no voy a entender que se realice una autopsia!, pero otra cosa es usar del finado para el lucimiento personal del carnicero. Sus exposiciones de Los mundos del cuerpo no son lugares para ilustrarse, como él mismo ha dicho, sino cementerios sin tumba en los que no se ve más que el protagonismo de un doctor siniestro.

Carlos Bosch


Sr. Director, me extraña que en su publicación no haya habido todavía ninguna referencia al premio Cervantes de este año, Gonzalo Rojas. Me parece que es un descuido imperdonable a sabiendas de que sus poesías deben formar parte de la antología de lo inmejorable. Si su primera época es un poco inconsistente en imaginación y recursos líricos, su creación posterior es inigualable. Creo que recientemente han salido publicadas sus poesías completas en Visor con el título Metamorfosis de lo mismo. El escritor Juan Bonilla ha dicho de él que es un malabarista de las palabras, "tres pelotitas para dos manos". Pero más allá de sus trucos verbales, es un buscador de la verdad y un hombre que no se queda en la superficie de las cosas.

Juan Carlos Ruiz