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Una de las razones más claras para echar un vistazo a Thirteen es por ver una película que habla de la verdad y nada más que de la verdad. Muchos padres ingenuos siguen pensando que sus hijos andan con pistolitas y barbies cuando hace ya tiempo que han rebasado la delgada línea roja de la madurez. Una madurez violenta, que les viene grande, porque no tienen criterios de elección y se dejan llevar por la primera moda o por el primer consejo. Yo no soy madre porque por ahora es implanteable en mi vida, pero creo que no hay que ser muy avispada para darse cuenta de que a tu hijo/a se le empieza a cambiar el chip cuando comienza con silencios extraños, con respuestas que no cuadran, con intentos de preservar por encima de todo su propio mundo en el que nadie puede entrar... Es el dilema del padre de Buscando a Nemo: tiene que saber dar libertad pero al mismo tiempo mostrar a su hijo su preocupación, su incondicionalidad, y que él se dé cuenta.
Lourdes Pérez
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