![]() |
|
Al francés André Breton, alma del movimiento surrealista, le estalló su propia receta artística en la cara con la aparición de Salvador Dalí. "El paseo perpetuo por la zona prohibida", como definía el gabacho al surrealismo, era el modo natural del pintor que, criado en una familia bien a la española y catalana, los mimos le enseñaron a navegar a sus anchas por cualquier rincón de la realidad o la fantasía. Pero Breton, pudoroso y refinado como buen fran Dalí se sabía un genio desde pequeño y encima decidió serlo. Su padre vio el talento de su hijo para la pintura por lo que le envió a estudiar a Madrid. Se alojó en la Residencia de Estudiantes, lugar donde, por confluencia de los astros, se promulgó en una España seca el diálogo perpetuo entre la ciencia y el arte, el diálogo de las ideas sin clasificar y sin especializar. Como en la Grecia clásica, donde la matemática era otra forma de arte, si entendemos el arte como la capacidad del hombre de crear, de jugar con las ideas. En la Residencia, las mentes libres como las de Dalí, Lorca o Buñuel, no tenían miedo a probar, ni miedo a experimentar sin necesidad de definirse y clasificarse: el catalán, pintor; el andaluz, escritor; y el aragonés, cineasta. Jugaron entre ellos donde todos crearon y Buñuel hizo cine por hacer algo, al igual que Lorca escribió o Dalí pintó porque de algún modo se tiene uno que expresar cuando las ideas fluyen en la cabeza de semejante manera. Así que dejando de lado el odioso refrán español de que "el que mucho abarca poco aprieta", Dalí abarcó y apretó lo que tuvo que apretar porque la perfección es consecuencia de la pasión y del trabajo. De la mezcla, aunque todavía haya gente que hable de la "pureza de raza" como algunos nacionalistas que buscan autodeterminarse bañándose en el mismo fango y en la misma sangre, surgen las mejores razas, porque surge el cambio y la evolución. De la mezcla del arte de Dalí y de su falta de especialización, surgió un genio. SALVADOR, DON JUAN Y HOLLYWOOD
Con gritos de ¡viva Franco! volvió Dalí a reconciliarse con su pasado y su padre cual hijo pródigo, y entre exaltaciones y exabruptos también hizo en España lo que quiso. Luis Escobar le pid |
|
Texto: Paloma Merino |
|
Dalí trabajó activamente en el proyecto del cortometraje de Luis Buñuel Un perro andaluz, que es probablemente una de las obras más representativas del movimiento surrealista. La idea surgió de los sueños de Buñuel y Dalí, y las malas lenguas dicen que el título hace referencia a Lorca, que era natural de Granada. |