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Dirección y guión: Lars Von Trier, Productores: Vibeke Windelow, Meter Aalbek Jensen para Trust FIlms sv, Intérpretes: Emily Watson, Stellan Skarsgard, Katrin Cartlidge, Jean-Marc Barr, Adrian Rawlins, País: Dinamarca-Francia, Año: 1995, Principales Premios: Gran Premio del Jurado Festival de Cannes 1996, Premios Félix 1996: mejor película europea, mejor actriz europea (Emily Watson), Premio de la crítica europea. Premio 1996 de la Sociedad Nacional de Críticos de EEUU: mejor película, director y actriz, Contenidos Extras: Idiomas castellano e inglés con subtítulos, biografía del director, making off de la película, filmografía de los actores principales, selección de escenas. |
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Nunca hasta ahora el cine danés ha proporcionado un director de la fama y el prestigio de Lars Von Trier. Su carisma y su forma de hacer películas, así como sus muchas excentricidades, le han proporcionado un nombre dentro de los "grandes". Cuando en 1996 presentó en Cannes Rompiendo las olas, -su por aquel entonces cuarta película-, ya había dado muestras suficientes de su enorme creatividad, sobre todo, en ese extraño pero contundente film que fue Europa (1991). A estas le siguieron otras más, igualmente singulares; Los idiotas, Bailando en la oscuridad y la todavía en cartel Dogville. Además, ésta que os escribe, ha tenido el privilegio de ver su más reciente trabajo Five Este breve repaso a su filmografía resulta imprescindible para comprender la complejidad de sus trabajos. En todos ellos, el autor muestra un gran interés por el comportamiento humano. Coloca a todos los personajes en situaciones totalmente al límite y contempla sus distintas reacciones. Para ello, Von Trier desnuda sus historias de esteticismos que distraigan la atención de lo que es el puro relato. Esta forma de trabajar es probablemente uno de los detonantes que le llevaron a crear el movimiento Dogma, corriente cinematográfica que ha dado tantos aciertos como errores (empezando por su decepcionante Los idiotas, que como su propio nombre indica, resultó una soberana estupidez). En el danés, una obsesión permanente; el misterio del hombre y su libertad. Su capacidad de hacer tanto el mal como el bien le conmueven profundamente. Tal vez influido por su educación protestante, el director muestra una concepción del hombre bastante tremendista e imbuída en un deprimente pesimismo. Pero su ansia de búsqueda le hacen dejar siempre una puerta abierta. Es el caso de Rompiendo las olas: Bess es una chica "límite", pero su debilidad mental no la impide amar profundamente a Jan. Un accidente le deja paralítico. Amargado por no poder gozar como hombre, la convence para que se entregue a otros. El amor y la generosidad mal entendida de la protagonista la llevarán a realizar acciones por las que ella misma siente repulsión. Nadie comprende el sacrificio que Bess está realizando, por salvar la vida de Jan, sacrificio sólo entendido desde la locura de la protagonista. Pero finalmente, la inmolación de Bess, supone el milagro de la recuperación de Jan. Unas celestiales campanas serán testigos elocuentes de la redención de Bess. |
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Texto: Eva Latonda |
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