Número 45, febrero 2004

Juan Antonio Rivera
Editorial Espasa

    WOODY ALLEN PODRÍA HABER SIDO EL perfecto interlocutor de Sócrates en alguno de los diálogos platónicos. No sabemos hasta qué punto el americano podría haber exasperado al griego, o hasta qué punto el maestro de Platón habría podido calmar las ansias psicoanalíticas del cineasta; lo cierto es que el diálogo entre filosofía y cine ha demostrado ser fructífero en Hannah y sus hermanas y en otras películas como Casablanca, Ciudadano Kane, Blade Runner o El show de Truman. Juan Antonio Rivera, que ganó con "Lo que Sócrates diría a Woody Allen" el Premio Espasa Ensayo 2003, se ha servido del cine como "campo de entrenamiento para la disquisición filosófica". Bajar a la filosofía de la abstracción de sus teorías a la encarnación artística de algunas de sus verdades es, además del leiv motiv del libro, un método pedagógico que puede dar buenos resultados a los profesores de filosofía que, como el autor, imparten clases en un instituto. Aunque no siempre hayamos podido estar de acuerdo con las teorías filosóficas desarrolladas por Rivera al hilo del cine (por ejemplo, nos parece haber notado un desequilibrio entre la importancia que concede al azar en detrimento de la libertad y responsabilidad personales), el libro tiene el acierto de enseñar a unir la imagen con el pensamiento.

Dora Rivas